Baja Visión

Graduación Optométrica

¿No ve como debería? Examine su grado de visión útil

Cuando hablamos de baja visión, muchas personas piensan automáticamente en ceguera o en una discapacidad irreversible. Sin embargo, en nuestra experiencia como óptica en Oliva (Valencia), la realidad es muy distinta: la baja visión es un problema de visión que, bien detectado y abordado, tiene soluciones prácticas que pueden mejorar de forma notable la calidad de vida. A diario atendemos a personas que ven “mal”, pero que no saben ponerle nombre a lo que les ocurre ni saben que existen alternativas para aprovechar mejor su resto visual.

La baja visión se refiere a una pérdida significativa de la capacidad visual que no se corrige completamente con gafas convencionales, lentes de contacto ni cirugía, pero que no implica ceguera total.

Baja visión no es ceguera.
Este punto es clave. Una persona con baja visión:

– Conserva resto visual
– Puede percibir formas, luces, contrastes o detalles
– Puede mejorar su funcionalidad con ayudas ópticas adecuadas.

En consulta vemos con frecuencia pacientes que llegan pensando que “ya no hay nada que hacer”, cuando en realidad nadie les ha explicado correctamente su situación visual.

Por qué muchas personas no saben que la tienen
La baja visión suele aparecer de forma progresiva, especialmente asociada a patologías como:

– DMAE
– Glaucoma
– Retinopatía diabética
– Enfermedades hereditarias de la retina

Al no perder la visión de golpe, la persona se adapta… hasta que las limitaciones son evidentes en su día a día.

Más allá de un diagnóstico clínico, la baja visión se manifiesta en dificultades muy concretas que afectan a la autonomía.

Dificultades para leer, reconocer caras y moverse con seguridad

En nuestra óptica es habitual escuchar frases como: “Las letras se me juntan”, “Reconozco a la gente cuando habla, no por la cara”, “Me cuesta bajar escaleras o cruzar la calle”… Estas situaciones generan inseguridad y, en muchos casos, evitan que la persona mantenga sus rutinas habituales.

Impacto emocional y pérdida de autonomía

La pérdida visual no solo afecta a los ojos. También tiene un impacto emocional importante, provocando frustración, dependencia de terceros, abandono de aficiones como la lectura o la costura…

Aquí es donde un enfoque profesional y cercano marca la diferencia.

Una detección temprana permite actuar antes y mejor.

Síntomas habituales que vemos en consulta

Algunas señales frecuentes de baja visión son:

– Necesitar mucha más luz para ver.
– Acercarse mucho a los objetos.
– Dificultad para leer incluso con gafas nuevas.
– Problemas para ver contrastes o escalones.

Cuando detectamos estos signos, sabemos que no estamos ante una revisión visual convencional.

Cuándo conviene acudir a una óptica especializada

Si la persona siente que “ve mal” pero nadie le da soluciones claras, es el momento de acudir a una óptica con experiencia en baja visión, donde se evalúe el caso de forma específica y personalizada.

Aquí está uno de los puntos donde más se diferencia una óptica especializada.

Evaluación del resto visual

No nos centramos solo en cuánto ve el paciente, sino en cómo ve:

– Qué tamaño de letra puede leer.
– Qué contraste percibe mejor.
– En qué condiciones visuales se desenvuelve mejor.

Este enfoque cambia completamente el resultado final.

Pruebas específicas más allá de una revisión convencional

La evaluación de baja visión incluye pruebas y tiempos que no suelen contemplarse en revisiones estándar. En nuestra experiencia, este análisis detallado es el que permite ofrecer soluciones reales y no genéricas.

Una de las frases que más repetimos en consulta es: “siempre hay algo que se puede hacer”.

Ayudas ópticas personalizadas

Existen múltiples opciones según cada caso:

– Lupas específicas.
– Filtros para mejorar el contraste.
– Sistemas de aumento.
– Ayudas para visión lejana o próxima.

La clave no es el producto, sino elegir el adecuado para cada persona.

Adaptaciones según el estilo de vida del paciente

No es lo mismo una persona que quiere leer el periódico que otra que desea volver a coser o usar el móvil. En nuestra óptica adaptamos la solución a la vida real del paciente, no al revés.

Podemos ayudarte con la baja visión en Oliva

Cuando hablamos de baja visión, muchas personas piensan automáticamente en ceguera o en una discapacidad irreversible. Sin embargo, en nuestra experiencia como óptica en Oliva (Valencia), la realidad es muy distinta: la baja visión es un problema de visión que, bien detectado y abordado, tiene soluciones prácticas que pueden mejorar de forma notable la calidad de vida.

A diario atendemos a personas que ven “mal”, pero que no saben ponerle nombre a lo que les ocurre ni saben que existen alternativas para aprovechar mejor su resto visual.

Solicite cita previa para realizar una revisión en nuestra óptica de Oliva.

¿En qué podemos ayudarle?

Contacte con nosotros si desea pedir cita para una revisión ocular o para realizar cualquier otro tipo de consulta.